Y Jordi Hurtado creò una pociòn de inmmortalidad que terminò bebièndose èl.
Tras dar buena cuenta de todo aquel ejército primero gracias a su inmortalidad, y tras otras múltples gestas y conquistas, Jordi estaba terriblemente aburrido. ¡Qué hacer con tantos siglos y milenios como tenía por delante! tuvo una idea brillante que cambiaría la parrilla de programación por toda la eternidad.